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Nutrición básica: cómo alimentar bien a tu perro o gato
Una buena alimentación es la base de la salud. Te ayudamos a entender qué necesita realmente tu mascota.
30 de junio de 2026 2 min de lectura
Alimentar bien a tu mascota no es darle más comida ni la más cara, sino la adecuada para su especie, su edad y su estilo de vida. Una buena nutrición se nota en todo: energía, pelaje brillante, peso sano y una vida más larga.
Perros y gatos no comen igual. El gato es carnívoro estricto: necesita nutrientes que solo obtiene de la proteína animal, como la taurina, cuya falta le causa problemas graves de corazón y de visión. Por eso nunca debe comer alimento para perros ni una dieta vegetariana. El perro es más flexible, pero también necesita una dieta equilibrada y de buena calidad. Elige siempre un alimento formulado específicamente para la especie.
Adapta la comida a cada etapa. Los cachorros y gatitos necesitan alimento de crecimiento, más energético; los adultos, una dieta de mantenimiento; y los animales mayores o con alguna condición, fórmulas específicas. Respeta las cantidades según el peso y sigue las indicaciones del envase y de tu veterinario, más que tus ganas de consentirlo.
Cuida el peso y las porciones. El sobrepeso es uno de los problemas de salud más frecuentes y silenciosos: acorta la vida y favorece la diabetes y los problemas articulares y del corazón. Mide las raciones, evita el picoteo constante y ten cuidado con los premios: no deberían superar una pequeña parte de su alimentación diaria. Tras la esterilización conviene ajustar un poco la cantidad.
Agua siempre fresca y disponible. Es tan importante como la comida. Los gatos, que beben poco por naturaleza, se benefician de las fuentes de agua y de incluir algo de comida húmeda.
Alimentos peligrosos que nunca debe comer:
• Chocolate, café y cafeína.
• Uvas y pasas.
• Cebolla, ajo y puerro.
• Xilitol (un edulcorante presente en chicles y dulces sin azúcar).
• Alcohol, masa cruda con levadura y huesos cocidos, que se astillan.
Los cambios de alimento hazlos de forma gradual, mezclando el nuevo con el anterior durante varios días, para evitar molestias digestivas. Y ante dudas sobre dietas especiales, alergias o si tu mascota tiene una enfermedad, consulta siempre con tu veterinario: cada animal es único.
Comer bien es una de las formas más cotidianas de cuidar. Un plato equilibrado, agua limpia y porciones justas son un regalo diario de salud para quien te acompaña.
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